{{Ficha de obra literaria
| título = Contra el arte y los artistas o el nacimiento de una nueva religión
| título original = Contre l'art et les artistes ou La naissance d'une religion
| autor = [[Jean Gimpel]]
| publicación = 1968
| idioma = [[Idioma francés|Francés]]
}}
Contra el arte y los artistas (1968), es una obra de [[w:Jean Gimpel|Jean Gimpel]] que se trata de un repaso histórico del arte producido desde Giotto hasta la fecha del libro, mostrando como evolucionaron la concepción del arte y los artistas siempre teniendo en cuenta la inserción de la obra de arte en el contexto económico que la produce, incidiendo especialmente en factores como el mecenazgo y el coleccionismo.
== Citas ==
{{Cita|El [[fanatismo]] de los discípulos del [[arte]] puede llegar hasta considerar sin [[horror]] el bombardeo de Guernica, ya que dió a [[Picasso]] ocasión de pintar una [[inmortalidad|inmortal]] obra maestra. Los muertos se [[olvido|olvidan]], pero las obras maestras quedan. Ésta [[religión]], que en los comienzos solo era la de una minoría ahora ha sido adoptada por el conjunto de los intelectuales de Occidente. Pero también por él [[capitalismo]][…] que ha integrado el arte en su sistema económico|Capítulo 1, ''Contra el arte y los artistas'',  página 15, 5° párrafo}}

{{Cita|Las [[civilización|civilizaciones]] futuras se preguntaran cómo nuestra sociedad, que en tantos dominios contribuyó a hacer progresar a la [[humanidad]], pudo apasionarse por problemas tan fútiles como los del arte, lo mismo que nosotros nos preguntamos como la civilización de Bizancio pudo apasionarse en 1453 por la cuestión del [[sexo]] de los [[ángeles]][…]No quedará nada o quedará poca cosa de los millones de palabras de los libros de [[arte moderno]] de nuestro tiempo|Capítulo 1, ''Contra el arte y los artistas'', página 17}}

{{Cita|Pero lo que caracteriza con más particularidad nuestra [[decadencia]] es el lugar acordado a la [[imaginación]] y al [[inconsciente]]. La hostilidad a la [[razón]] y a la [[lógica]]. El desprecio por la [[ciencia]] y el [[pensamiento científico]]. Se confiere una soberana importancia a los problemas del [[lenguaje]]; la letra y las palabras priman sobre la idea; la forma, sobre el contenido|Capítulo 1, ''Contra el arte y los artistas'', página 17}}

{{Cita|La iglesia del siglo XIV no puede, sin condenarse ella misma, adoptar las ideas revolucionarias de [[San Francisco de Asís]], que en el primer tercio del siglo XIII predicó la [[pobreza]] absoluta, y para quien toda [[propiedad]] obstaculiza la [[felicidad]] y la [[fraternidad]]|Capítulo 2 ''Giotto, primer pintor burgués'', página 25, tercer párrafo}}

{{Cita|La [[imagen]] fija tiene en la [[Edad Media]] el mismo [[poder]] evocador que hoy el film y la [[televisión]]|Capítulo 2 ''Giotto, primer pintor burgués'', página 28, último párrafo}}

{{Cita|La metamorfosis de los [[pintores]] y [[escultores]] de simples mortales en artistas, en seres dotados de poderes divinos, es obra de los  humanistas neoplatónicos, protegidos por los [[Médicis]]|Capítulo 4 ''El nacimiento del artista'', página 45, primer párrafo}}

{{Cita|Los humanistas ignoran el mundo real que vive a su alrededor. Huyen de la realidad y se encuentran aislados en un mundo solo abierto a los iniciados. Pierden contacto con el pueblo y son arrastrados a despreciarlo|Capítulo 4 ''El nacimiento del artista'', página 47|Los humanistas son los artistas que ignoraron el despotismo de su época, se dejaron comprar por los Medici y trabajaron sin cuestionar el orden}}

{{Cita|El hombre ha visto el orden de los cielos, el origen de sus movimientos, su progresión, sus distancias y su acción; ¿quién podría, pues, negar que posee el genio del Creador y que sería capaz de construir los cielos si encontrara los instrumentos y la materia celestes? ¿No los construye acaso a su manera, con otra materia, pero según los mismos principios?|Capítulo 4 ''El nacimiento del artista'', página 47||Ficino|r=<ref>Ficino: op. cit. XIII, 3, pág. 297; Chastel: op. cit., pág 59.</ref>|a= Comentario del autor: Estos escritos son los que metamorfosean a los pintores y escultores en seres divinos. Ha nacido el artista.}}

{{Cita|Podemos ver allí (en los cuadros y las construcciones) la disposición y como la imagen de su [[espíritu]], porque el espíritu se expresa y se refleja allí tanto como un espejo refleja el rostro del que se mira|Capítulo 4 ''El nacimiento del artista'', página 48||Finicio|r=<ref>Ficino: op. cit. X, 4, pág. 229; Chastel: op. cit., pág 65.</ref>|a=Comentario del autor: Esta analogía del espejo da nacimiento a la [[obra de arte]]. La obra del artista es considerada en adelante como el espejo de un pensamiento individual y ya no como el de una idea superior. La forma tenderá a primar sobre el fondo. Acaba de nacer la idea de [[propiedad intelectual]]. ¡Ese interés por la obra de arte, que se transforma en culto da nacimiento a una nueva [[religión]], la del [[Arte]]!… Esta religión original, independiente de la [[Iglesia]] siendo la de una [[élite]] intelectual…  El arte es un [[consuelo]], a menudo un refugio [[sagrado]] donde los hombres crean coartada, lejos de las tristezas y las vilezas del entorno… En ese momento la obra de arte ya no es un medio de acción sino un fin en sí. Acaba de nacer el movimiento del arte por el arte, que el siglo XIX desarrollará}}

{{Cita|Se esfuma la importancia del tema. Lo que importa es adquirir la obra hecha por tal o cual maestro. Ya no se quiere una Madona o un Descenso de la Cruz, sino un [[Leonardo da Vinci]], un [[Miguel Angel]] o un [[Bellini]][…] ¿Cómo evaluar una personalidad? ¿Cuál es el precio de un [[sentimiento]] expresado?[…] el dar nacimiento a la obra de arte, abre ampliamente el camino a una vasta comercialización de las pinturas y de las esculturas. Y a la [[especulación]]. Desde su nacimiento, la religión del arte es una religión de la [[ganancia]]|Capítulo 4 ''El nacimiento del artista'', páginas 49 y 50}}

{{Cita|El [[creyente]] que condena este arte en nombre del “[[gusto]]” más bien debería plantearse el problema de la eficacia religiosa de esas imágenes. La noción del gusto es exterior a la religión. Es un concepto de la religión del Arte|Capítulo 5 ''La iglesia contra la libertad de los artistas'', página 69}}

{{Cita|Como todos los reformadores, desde [[Platón]] a los Padres del Concilio de Trento, [[Diderot]] quiere que los artistas sirvan a una causa: la de la lucha filosófica|Capítulo 7 ''Los artistas en disputa contra los [[:wikt:es:marchand|marchands]]* y los críticos de arte'', página 91}}

{{Cita|Lo que caracteriza a esta religión del Arte es la primacía de la forma sobre el contenido. Es lo que ocurrió a fines del [[Renacimiento]] en Italia, y la misma tendencia que va a acentuarse a partir del siglo XVIII hasta nuestros días|Capítulo 8 ''Hacia la religión de lo bello'', página 101}}

{{Cita|El romántico es un insatisfecho, un introvertido que preconiza el sentimiento y condena la [[razón]], y encuentra en el arte, en la [[estética]] o en lo [[belleza|bello]], una compensación a su frustración. Para él, el arte es un sustituto, un refugio, un consuelo. El arte lo aísla de la realidad del mundo exterior|Capítulo 9 ''El arte por el arte'', página 106}}

{{Cita|El culto de un ideal más allá de la naturaleza y de la vida, que otros colocan en la religión, ellos lo colocan en el arte; o, más bien, para ellos el arte es una religión y, recíprocamente, la religión -en la que generalmente no creen- es una de las formas del arte, forma popular y por eso inferior|Capítulo 9 ''El arte por el arte'', página 110|||Albert Cassagne|r=<ref>Cassagne, Albert: La théorie de l'art pour l'art en France chez les derniers romantiques et les premiers réalistes; París Lucien Dorbon, página 347</ref>}}

{{Cita|Tened como religión a vuestro arte<ref>Ingres reconté par lui-même et par ses amis; Ginebra, Pierre Cailler, 1947, vol. I, pág. 45</ref>… El arte no es solo una profesión, es también un apostolado… Mis gustos elevados forman parte de una religión<ref>Ingres reconté par lui-même et par ses amis; Ginebra, Pierre Cailler, 1947, vol. I, pág. 41</ref>|Capítulo 9 ''El arte por el arte'', página 110||Ingres}}

{{Cita|Todos los temas se vuelven buenos por mérito del autor ¡Oh, joven artista!, ¿esperas un tema? Todo es tema, el tema eres tú mismo, son tus impresiones, tus emociones frente a la naturaleza. Dentro de ti es donde debes mirar, y no a tu alrededor|Capítulo 9 ''El arte por el arte'', página 111||Delacroix|a=Comentario del autor: A partir del momento en que un pintor declara que "todos los temas se vuelven buenos por mérito del autor", y que "el primer mérito de un cuadro es ser una fiesta para los ojos" se puede considerar que entre una Madona y un repollo no hay diferencia, salvo la estética[…] Al afirmar que el tema de una pintura es el pintor mismo, Delacroix definió la pintura moderna|r=<ref>Delacroix, Eugene: Oeuvres littéraires; París. C. Grès, 1923, vol. I, pág. 76</ref>}}

{{Cita|La [[poesía]] no debe ser sino un descanso de nuestras horas de [[ocio]], el adorno de la vida|Capítulo 10, ''El arte social al servicio de la libertad'', página 118||Lamartine|a=Nota del autor: Lamartine una vez convertido a las ideas sociales|r=<ref>Lamartine: Lettre à Gulchard de Benassis;6 de diciembre de 1835</ref>}}

{{Cita|[[Courbet]] es el último de los pintores célebres asociado al movimiento del [[arte social]]|Capítulo 10, ''El arte social al servicio de la libertad'', página 122}}

{{Cita|Hoy las [[Bellas Artes]] son artes esclerosadas que sobreviven gracias a la [[tradición]], la estética y el [[dinero]]|Capítulo 11, ''1839'', página 131|Escrito en 1868}}

{{Cita|La pintura de [[Manet]] es no solo una pintura no fotográfica sino, paradójicamente, una pintura no realista|Capítulo 11, ''1839'', página 134|a=Autor: Gonzague Privat, un crítico de arte de la época}}

{{Cita|Tienen altas pretensiones de genio, de [[gloria]]. Distinguidos, elegantes, sensuales, codiciosos, vanidosos, ávidos de elogios y recompensas, pertenecen a quien los halaga y les paga y son más los auxiliares de la [[corrupción]] que de la regeneración[…] a pesar de la riqueza de su [[imaginación]] y el lujo de su facundia, a pesar de su colosal vanidad, no están en condiciones de responder por sí mismos y de justificar sus obras[…] El artista está aislado, su pensamiento es solitario[…] no tiene [[fe]] ni principios; está librado al [[ateísmo]] de sus sentimientos y a la [[anarquía]] de sus ideas. No sabe por dónde ganarse al público; es una confusión en la que nadie se conoce y donde cada uno tira para su lado ¿Cómo podrían producir obras populares, ellos que nada saben del alma del [[pueblo]]?|Capítulo 12, ''El artista en el estadio final de su evolución'', página 140||Proudhon|r=<ref>Proudhon, P.-J.: op. cit. (buscar fuente en el libro), págs. 280-82</ref>}}

{{Cita|Precisemos que, para nosotros, los artistas modernos todavía son románticos|Capítulo 12, ''El artista en el estadio final de su evolución'', página 141|románticos hace referencia a los artistas del romanticismo}}

{{Cita|Despiadada dictadura la de la opinión en las sociedades democráticas<ref>Baudelaire: Edgar Poe, sa vie et ses oeuvres; París, N.R.F., 1928, pág 15.</ref>[…]No hay [[gobierno]] más razonable y asegurado que el de la [[aristocracia]]. [[Monarquía]] o [[república]] basadas en la [[democracia]] son igualmente absurdas y débiles<ref>Mon coeur mis à nu: Pléiade, pág 1213. (Versión castellana: Mi corazón al desnudo; Barcelona, Apolo 1947)</ref>|Capítulo 13, ''El arte moderno, expresión de la decadencia occidental'',página 151||Baudelaire|}}

{{Cita|Solo son grandes entre los hombres el poeta, el sacerdote, el soldado. El hombre que canta, el hombre que sacrifica y que se sacrifica. E1 resto es digno del látigo. Desconfiemos del pueblo. del buen sentido, del corazón. de la inspiración y de la evidencia|Capítulo 13, ''El arte moderno, expresión de la decadencia occidental'',página 151||Baudelaire|r=<ref>Mon coeur mis à nu: Pléiade, pág 1220</ref>}}

{{Cita|¿Por qué se obstinaría el artista en dar lo que tan bien se puede fijar con la ayuda del objetivo? Sería una [[locura]], ¿no es cierto? La fotografía ha llegado justo para liberar a la pintura de toda literatura, de la anécdota y aún del tema. ¿No deberían los pintores aprovechar su libertad reconquistada para hacer otra cosa?|Capítulo 13, ''El arte moderno, expresión de la decadencia occidental'',página 160|r=<ref>Brassaï: Conversations avec Picasso; París, Gallimard, 1964, pág. 60</ref>}}

{{Cita|El propósito de los artistas modernos de balbucear, de preconizar lo [[inconsciente]] y de rechazar como despreciables los aportes de la civilización occidental, los llevo a "crear", a través del mundo y desde hace mas de un siglo y medio, millares de obras (pinturas y objetos), unas más [[:wikt:es:|heteróclitas]] que otras que, con su mismo éxito, constituyen un testimonio implacable de la regresión del [[espíritu]] crítico en Occidente|Capítulo 13, ''El arte moderno, expresión de la decadencia occidental'',página 162}}

== Referencias ==
{{listaref}}

[[Categoría:Arte]]